Así se llamaba una obra literaria de un autor francés que leímos un amigo mío y yo. Pasábamos las tardes muertas en el salón tumbados, mientras él leía libros, yo me lo imaginaba y luego nos cambiábamos. Luego, yo le decía a él como me lo había imaginado y él a mí me decía como se lo había imaginado él. Nos lo pasábamos bien, nos divertíamos y cuando nos queríamos dar cuenta ya estaba tocando a la puerta su madre trayéndonos la merienda. Había días que hasta me quedaba dormido por la noche allí, imaginando cómo eran las vidas de los protagonistas.
Un día vimos en una estantería un libro de poemas, en el que estaba éste y nos gustó mucho. Será de los pocos poemas que recordemos toda nuestra vida porque según le estábamos leyendo, vimos en el campo un chico corriendo y de repente desapareció.
A los pocos días decían en el pueblo que se cayó en un pozo, pero lo bueno es que no le volvimos a ver porque se mudó de ciudad.
lunes, 15 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
Perdidos en un cuento

Era una hermosa tarde de verano en la que María, Marcos y yo estábamos paseando por la ciudad. Realmente no teníamos nada que hacer. María dijo que le apetecía ir a algún museo. Y Marcos y yo aceptamos su propuesta. Íbamos por el Paseo del Prado y aprovechamos que había una nueva exposición de Joaquín Sorollapara entrar en el Museo del Prado. En uno de los primeros cuadros que vimos nos sucedió algo extraordinario. Era El Estudio. Un cuadro precioso en el que, a su vez, aparecen otros cuadros del mismo pintor.
Al ir a ver el cuadro, había tal cantidad de gente que decidimos dejarlo para el final de nuestra visita. Entre ese cúmulo de visitantes había una pareja especial. Era una pareja de mujeres vestidas con ropajes extraños, antiguos... La más vieja, llevaba un vestido totalmente negro, con un pañuelo también negro tapando su cabello. A su lado estaba la otra muchacha con un vestido color azul, un mantón color crema con insípidos motivos decorativos del color de su propio vestido que la tapaba los brazos, y también llevaba un pañuelo en la cabeza que permitía que se le viese la cara. Una cara que expresaba la mayor sensación de tristeza y agotamiento que jamás habíamos visto.
Marcos, María y yo nos quedamos mirándolas durante unos minutos. Ellas parecía que en ese cuadro veían algo más de lo que veía el resto de la gente, sentimientos que el cuadro transmitía pero que sólo eran perceptibles para unas pocas personas con ciertas cualidades. Aquellas dos mujeres eran esas personas con cualidades muy especiales.
Mientras que veíamos el resto de la exposición, yo no podía dejar de pensar en esas dos mujeres. Desde luego llamaban la atención por su indumentaria. Y su imagen se me quedó revoloteando por mis pensamientos.
Prácticamente en el final de la exposición vimos algo que nos dejó atónitos. Llegamos a un cuadro que se llama Trata de blancas donde aparecen cinco mujeres sentadas en bancos de madera. Se las ve exhaustas. Tanto que cuatro de esas cinco están dormidas. Solo una de ellas está despierta. Y es precisamente ella, la vieja de luto es la que está despierta, y a su lado se encuentra la muchacha del vestido azul.
Al darnos cuenta del suceso, salimos corriendo hacia la entrada de la exposición donde se encontraba el cuadro de El Estudio con sus espectadoras. No nos pusimos de acuerdo para ir a buscarlas, de hecho no dijimos ni una sola palabra. Supongo que llevábamos un tiempo, desde que las habíamos visto, en el que ninguno de los tres podíamos dejar de pensar en ellas.
Cuando llegamos al cuadro estaba totalmente solo. Ni una sola persona mirando el cuadro, y mucho menos aquellas dos mujeres. Marcos, María y yo, al llegar y llegar a tal decepción, respiramos, agachamos la cabeza y nos fuimos lentamente del museo.
Si las hubiésemos encontrado, realmente confieso que no sé qué podríamos haber hecho. Ni cuál habría sido nuestra reacción al encontrar nuestro objetivo.
Estando un día sentado en la terraza leyendo La cabaña del barrio, me caí a un hueco al hacerse una grieta en el suelo. Me dí un buen susto y no pude seguir leyendo, puesto que se me cayó y se mojó.
Al día siguiente fuí a comprar el mismo libro, porque sentía la necesidad de terminar de leerle, y no le volví a encontrar. No me lo podía creer, era como si estuviera perdido en el cuento, porque al personaje del libro le pasaba algo igual. Para mí era como algo raro pero grande lo que me estaba pasando, porque el protagonista del cuento se había convertido en algo parecido a mi ídolo pero estaba algo incómodo porque me iba a quedar con la intriga de qué iba a pasar al final.
Pasadas ya unas semanas me encontré por la calle con una chica que estaba leyendo el libro que yo bucaba! No me lo podía creer nos hicimos muy amigos y terminé de leer el libro gracias a que me le dejó ella. El libro tenía un final muy raro que nunca entendí pero valió la pena leerle.
Al día siguiente fuí a comprar el mismo libro, porque sentía la necesidad de terminar de leerle, y no le volví a encontrar. No me lo podía creer, era como si estuviera perdido en el cuento, porque al personaje del libro le pasaba algo igual. Para mí era como algo raro pero grande lo que me estaba pasando, porque el protagonista del cuento se había convertido en algo parecido a mi ídolo pero estaba algo incómodo porque me iba a quedar con la intriga de qué iba a pasar al final.
Pasadas ya unas semanas me encontré por la calle con una chica que estaba leyendo el libro que yo bucaba! No me lo podía creer nos hicimos muy amigos y terminé de leer el libro gracias a que me le dejó ella. El libro tenía un final muy raro que nunca entendí pero valió la pena leerle.
sábado, 13 de junio de 2009
Nunca estuve aquí
El tiempo pasa y no sabes como pasa de deprisa hasta que no te das cuenta de que ya te has hecho mayor, que tienes hecha una familia y que todo lo que tenías que vivir lo has vivido.
Es doloroso ver como a las personas que más quieres se van haciendo mayor y tú con ellas, no solo en el aspecto físico si no también en el mental; que tengas que sufrir de esa manera porque es doloroso ver como llora de desconsuelo alguien y tú con ella.
Tener que luchar, no solo por ti, si no también por tu otra parte de ti.
Momentos duros y amargos recuerdo, noches de amarguras y desconsuelos, intentar fingir que no pasa nada, pero que realmente esta pasando.
Cómo oír a ese ser querido decirte que no sabe quien eres y tú recordarle momentos felices y bonitos junto a el o ella y ponerse a llorar y decirte que eso es mentira que no sabe quien eres y que no recuerda esos momentos, tu insistes e insistes y nada todo es en vano. Se te cae una lágrima y recuerdas unos de los momentos más maravillosos que le pasado a esa persona, pero no sirve para nada porque empieza a gritar llorando: ¡nunca he estado allí! ¡Nunca he estado allí! No mientas no me hagas creer cosas que no son.
Pero que tu realmente si que sabes que es así.
Es la última palabra que ha dicho (nunca estuve allí) y nunca mas lo estara….
Es doloroso ver como a las personas que más quieres se van haciendo mayor y tú con ellas, no solo en el aspecto físico si no también en el mental; que tengas que sufrir de esa manera porque es doloroso ver como llora de desconsuelo alguien y tú con ella.
Tener que luchar, no solo por ti, si no también por tu otra parte de ti.
Momentos duros y amargos recuerdo, noches de amarguras y desconsuelos, intentar fingir que no pasa nada, pero que realmente esta pasando.
Cómo oír a ese ser querido decirte que no sabe quien eres y tú recordarle momentos felices y bonitos junto a el o ella y ponerse a llorar y decirte que eso es mentira que no sabe quien eres y que no recuerda esos momentos, tu insistes e insistes y nada todo es en vano. Se te cae una lágrima y recuerdas unos de los momentos más maravillosos que le pasado a esa persona, pero no sirve para nada porque empieza a gritar llorando: ¡nunca he estado allí! ¡Nunca he estado allí! No mientas no me hagas creer cosas que no son.
Pero que tu realmente si que sabes que es así.
Es la última palabra que ha dicho (nunca estuve allí) y nunca mas lo estara….
viernes, 12 de junio de 2009
-Las rosas son plantas muy bonitas, y nose por qué, siempre van ligadas con lo romántico y lo amoroso. Las rosas parece que estén hechas de algún material suave y llamativo, pero...¿alguien se ha imaginado alguna vez que las rosas estuvieran hechas de piedra? Pues bien, en la V Feria del modernismo, que este año se ha trasladado a Valencia hemos averiguado que sí, que hay rosas de piedra.
El científico francés Thomas Montebleu ha diseñado éstas hermosas y llamativas rosas de piedra, que por su parte, parece hasta poner caritas a la gente que va a observarlas.
No menos modernas son éstas sillas de fibra de carbono, diseñadas por la marca Ilusum, que llevan incorporadas pequeñas ruedas de caucho y cinturones de seguridad...¡Sí, como lo oyen! Ya hasta las sillas más modernas tienen cinturones Jose!
-Pero bueno Marga, o sea es íncreíble, ¿no?, que hasta las sillas lleven cinturones de seguridad!
-Sí...bueno ya lo ves, parece que es mejor prevenir los accidentes en caídas de sillas!
Pues esto es todo aquí en la V Feria del modernismo.
Marga Díaz para Telediario de la 8.
-Muchas gracias Marga.
-Venga Jose a ver si te animas a venir por aquí!
-Sí, jejeje lo intentaré este fin de semana. Hasta luego.
-Adiós Jose.
El científico francés Thomas Montebleu ha diseñado éstas hermosas y llamativas rosas de piedra, que por su parte, parece hasta poner caritas a la gente que va a observarlas.
No menos modernas son éstas sillas de fibra de carbono, diseñadas por la marca Ilusum, que llevan incorporadas pequeñas ruedas de caucho y cinturones de seguridad...¡Sí, como lo oyen! Ya hasta las sillas más modernas tienen cinturones Jose!
-Pero bueno Marga, o sea es íncreíble, ¿no?, que hasta las sillas lleven cinturones de seguridad!
-Sí...bueno ya lo ves, parece que es mejor prevenir los accidentes en caídas de sillas!
Pues esto es todo aquí en la V Feria del modernismo.
Marga Díaz para Telediario de la 8.
-Muchas gracias Marga.
-Venga Jose a ver si te animas a venir por aquí!
-Sí, jejeje lo intentaré este fin de semana. Hasta luego.
-Adiós Jose.
Llegas tarde a tu tiempo.
En un mundo legendario donde lo fantastico es real y viceversa, un hombre de extraña apariencia me llamó, no se por que motivo; Me pareció tan extraño que me hice la tonta y me fui.
Al cabo de un rato, pensando, me dí cuenta de que alomejor el hombre necesitaba ayuda pero nose, me dio un escalofrío al verle y no pude acercarme a el aunque quisiera.
Al dia siguiente lo ví paseando solo por un camino de tierra, no se a donde iría y la verdad tampoco me interesaba mocho asique lo dejé estar y me fui.
Pasaban los días y al hombre no lo veia por ninguna parte, una parte de mi estaba preocupada porque en el fondo me importaba un poco; Pasaron dos días más y al no verle decidí ir a buscarle por aquel camino de tierra en el que un día lo ví paseando.
A lo lejos ví una pequeña casa con una puerta de madera roida, la abrí lentamente y no me creía lo que estaba viendo, era otro mundo completamente distinto al mio, era maravilloso, inexplicable, no me lo creia; De pronto ví al hombre, se me acerco y me dijo:
-No tengas miedo, pasa, este secreto lo sabemos solo tu y yo, confio en ti.
No sabia que decirle, asique en silencio entré y disfrute del paisaje.
Desde ese día intento ir todas las veces que puedo, por cierto, el hombre se llamaba Santiago.
z
Al cabo de un rato, pensando, me dí cuenta de que alomejor el hombre necesitaba ayuda pero nose, me dio un escalofrío al verle y no pude acercarme a el aunque quisiera.
Al dia siguiente lo ví paseando solo por un camino de tierra, no se a donde iría y la verdad tampoco me interesaba mocho asique lo dejé estar y me fui.
Pasaban los días y al hombre no lo veia por ninguna parte, una parte de mi estaba preocupada porque en el fondo me importaba un poco; Pasaron dos días más y al no verle decidí ir a buscarle por aquel camino de tierra en el que un día lo ví paseando.
A lo lejos ví una pequeña casa con una puerta de madera roida, la abrí lentamente y no me creía lo que estaba viendo, era otro mundo completamente distinto al mio, era maravilloso, inexplicable, no me lo creia; De pronto ví al hombre, se me acerco y me dijo:
-No tengas miedo, pasa, este secreto lo sabemos solo tu y yo, confio en ti.
No sabia que decirle, asique en silencio entré y disfrute del paisaje.
Desde ese día intento ir todas las veces que puedo, por cierto, el hombre se llamaba Santiago.
z
jueves, 11 de junio de 2009
Perdidos en un cuento
La historia de mi amiga Patricia que me contó el pasado verano trataba de una niña a la que le encantaba leer cuentos de mucho misterio ya que soló narraban desapariciones que se habían producido en la realidad .
Uno de esos libros contaba el hecho que se produjo hace 30 años en un castillo semidestruido situado en la cima de una montaña.
Los niños de un pueblo cercano les gustaba ir a visitar el castillo para revelar los secretos que esconde .
Todo iba normal asta que cada semana empezaron a desaparecer niño tras niño , empezaron a investigar los sucesos ocurridos , asta que un día una mujer pasó cerca del castillo y escuchó unos ruidos extraños que procedían del interior ; Al asustarse fue lo mas rápido posible al pueblo a informar de lo que había oído y rápidamente organizaron una salida hacia el castillo .
Al llegar allí vieron como se habría la puerta lentamente , el policía del pueblo se asomó y vio a una persona sentada en una silla con una copa de vino en la mano .
Se sorprendió y pregunto por los niños y dijo :
-Llegáis tarde.
Uno de esos libros contaba el hecho que se produjo hace 30 años en un castillo semidestruido situado en la cima de una montaña.
Los niños de un pueblo cercano les gustaba ir a visitar el castillo para revelar los secretos que esconde .
Todo iba normal asta que cada semana empezaron a desaparecer niño tras niño , empezaron a investigar los sucesos ocurridos , asta que un día una mujer pasó cerca del castillo y escuchó unos ruidos extraños que procedían del interior ; Al asustarse fue lo mas rápido posible al pueblo a informar de lo que había oído y rápidamente organizaron una salida hacia el castillo .
Al llegar allí vieron como se habría la puerta lentamente , el policía del pueblo se asomó y vio a una persona sentada en una silla con una copa de vino en la mano .
Se sorprendió y pregunto por los niños y dijo :
-Llegáis tarde.
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